Predica del domingo 05-agosto-2012,
en nuestra iglesia, por el Pastor Fabián E. Rey
martes, 7 de agosto de 2012
Devocional del Grupo De Matrimonios

Una nena de 5 años estaba escuchando la conversación de sus padres, quienes hablaban acerca de la boda de su hermano, y se animó a preguntarles: ¿Qué dicen los novios cuando se casan? Prometen amarse, respetarse, ser siempre amables y cuidadosos por la felicidad del otro. La chica piensa un momento y lanza otra pregunta: ¿Verdad que tú y papá no se han casado nunca?
Cuando uno piensa en la manera que el tiempo va pasando y cuáles son las consecuencias que nuestra manera “tan moderna” de vivir va marcando nuestra vida, podemos reflexionar: probablemente nuestros abuelos no dudaban para qué servía la familia, la familia era algo que todo el mundo tenía, sentían y vivían con un profundo sentido del compromiso, era un compromiso tal, que nada lo iba a separar. Estamos en un tiempo en donde la familia, para muchos, ha pasado de moda, que ya no tiene sentido y muchos viven en una familia porque no les queda otra. Pero podemos ver claramente que nuestra sociedad se está quebrantando y despedazando porque la familia, justamente la esencia de nuestra sociedad, está siendo destruida y atacada permanentemente. ¿Es importante la familia? Dios tiene un sueño con tu familia, cuando Dios te planeó, pensó también en tu familia. Dios quiere que tu familia sea bendecida, sea un lugar en donde se pueda vivir con los valores y el compromiso que de Dios podemos aprender y vivir.
La palabra nos habla y desafía, en Proverbios 14: 26 “El temor del Señor infunde plena confianza, y da esperanza a nuestros hijos”. El conocer al Señor, recibirlo como Señor y salvador, dejar que Él nos “transforme” por su Espíritu Santo, hace que podamos vivir confiados a pesar de las tantas situaciones que, como familia, podamos tener, y trae ESPERANZA a nuestros hijos, que todo lo ven, lo escuchan, lo reciben y lo aprenden, es decir trae la bendición de conocerle desde su temprana edad por lo que reciben de la manera de vivir de sus padres. Pero es real que todos tenemos errores y dificultades, pero Dios puede hacer un milagro en tu familia hoy. Podemos comenzar siendo sinceros y con coraje preguntarnos: ¿qué tipo de refugio es mi familia? Cuándo las personas de mi familia atraviesan crisis ¿soy yo alguien que fortalezco o desanimo?, Cuándo mis seres queridos están en crisis ¿Ofrezco protección? ¿Qué están aprendiendo mis hijos en mi hogar? ¿Qué dice tu esposa, tu esposo de vos? ¿Qué dicen tus hijos? ¿Qué carácter, qué cualidades estás enseñando a tu familia de manera no intencional? ¿Qué les dice de los valores?
El regalo más grande que Dios les ha dado después de la salvación es la "familia" disfrute del regalo de Dios, podría decirle a Dios: ayúdame a dejar el enojo, el cansancio, a dejar mis preocupaciones, a dejar mis ideas y dedicarme a alegrar a los que están al lado mío ¿Se anima a decir esto? ¿Estás orando para que todos los miembros de tu familia conozcan a Jesucristo? En el corazón de Dios está que tu familia entera esté en “El camino REAL”. Esta es la promesa: «Cree en el Señor Jesucristo, y se salvarán tú y tu familia.» Hechos 16:31
domingo, 29 de julio de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
Devocional De La Escuela Dominical
Hay momentos donde sentís que ya no das más, que las fuerzas que tenías desaparecieron, se desgastaron, se agotaron y que te quedaste sin reservas. Momentos donde sentís que es mejor bajar los brazos y dejar todo porque no podés más, porque crees que esto no es para vos y que ya no podés seguir aguantando estas cosas.
El diablo, padre de mentiras, conoce nuestras debilidades, y sabe dónde y cuándo apuntar y disparar. Y es ahí donde empezás a creer esos engaños y te hacés carne que no servís para la obra, que Dios necesita gente más capacitada y fuerte que vos, que tu vida no vale demasiado como para que Dios te use, que lo tuyo es quedarte afuera de todo porque Dios busca gente perfecta y que no caiga nunca.
Y ahí vamos a su presencia, con corazones dolidos, vamos quebrantados verdaderamente pidiendo consuelo a nuestro creador y perdón por no ser lo que Él espera de nosotros; pero Dios al oído, suave y con dulzura, te dice que te ama más que nunca, que Él ya sabe cuándo vas a caer, cuándo vas a querer abandonar todo, te repite una y otra vez: yo di todo por vos en esa cruz, porque tu vida lo es todo para mí, porque sos mi hijo amado, sos mi creación, sos mi niña apreciada; mientras más débiles estamos, mientras más abajo estamos, Dios se inclina, nos mira a los ojos y nos muestra su enorme gracia. Es ahí donde ya no queda nada de nosotros y le entregamos todo a Él.
Y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.
1 Corintios 1:28.
Este versículo muestra que Dios no busca a los grandes sobresalientes, a los que son fuertes sino que busca a los débiles, a los que no pueden con todo pero siempre buscan la presencia para llenarse de Él. Hoy Dios te está buscando con tus debilidades y con tus fallas, Él te ama con tus virtudes y tus cosas malas, acercate a tu creador agradeciendo su eterna gracia y entregale toda tu vida al que te perdona y te da nuevas oportunidades!
viernes, 27 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
Devocional de la Liga de Menores
HIJOS DEL REY
“Mas a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios” Juan 1:12
Tenemos un Dios que
nos ama mucho y quiere que le sigamos. Él pertenece a la realeza, es un Rey,
pero no es cualquier rey sino que es el Rey de Reyes y Señor de Señores.
¡Qué increíble que
alguien tan importante nos ame y nos quiera a su lado! Pensar que muchas veces
nos sentimos mal, solos, poca cosa y hay alguien que nos ve totalmente distintos:
capaces, hábiles, valientes, etc.
Esto me recuerda a la historia de un chico
llamado Josué. Él era un niño de 10 años que vivía con sus padres en las
afueras de la ciudad. Se veía muy pequeño y debilucho para su edad y cada vez
que volvía de la escuela, terminaba llorando encerrado en el baño. Un día, su
mamá, que lo había estado observando por un largo tiempo, supo qué ocurría. Así
que llamó a Josué y le dijo que fuera con ella al espejo grande que tenían.
Su mamá lo colocó
enfrente del mismo y le preguntó:
- ¿Que ves? –
Josué medio
confundido y a la vez seguro respondió:
- Me veo a mí –
- ¿Y cómo te ves?-
respondió su mamá
-Mmm no sé… Veo sólo
a un niño- respondió Josué
Bueno – replicó su mamá – yo veo a mucho más
que sólo un niño. Yo veo a alguien que tiene muchos deseos y que va a triunfar
en la vida, veo que eres fuerte y valiente, veo que tienes dudas y esas dudas
te llevarán a hacer algo grande en la vida, te veo capaz de todo si te lo
propones.
Así como en esta
pequeña historia, así nos ve Dios. Cuando nos ponemos delante del espejo a
nosotros, nos cuesta ver bien lo que somos en realidad, pero Dios, cuando nos
mira, ve algo más grande de lo que imaginamos, Él nos ve apasionados, nos ve
con fuerza y valentía, nos ve triunfando, ¡nos ve como sus hijos!
Como dice el texto,
si le recibimos y creemos en Él, ¡nos va a dar potestad de ser hechos
hijos suyos! Imagínense tener como padre al Rey, al Señor sobre todos los
Señores, a Aquél que dio a su único hijo Jesús para morir y resucitar por
nuestros pecados. ¡Él triunfó! Y quiere que nosotros también seamos
triunfadores por medio de Él. Solo
tenemos que pedirle que entre a nuestro corazón y que nos limpie y vivir de
ahora en más como hijos del Rey haciendo el bien, amando a los demás y amándolo
a Él por sobre todas las cosas.
Ahora esta pregunta es para
vos:
¿Te estás viendo en
el espejo? ¿Cómo te ves? Fijate bien qué reflejo estás viendo, si es el tuyo,
de aquel niño débil e incapaz de hacer nada o el reflejo que viene de lo alto,
ese reflejo que Dios ve en ti de una persona fuerte y valiente, apasionada y
soñadora capaz de hacer cualquier cosa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




