Les dejo una Obra hecha por chicos y jóvenes de nuestra comunidad.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Fiesta de Navidad
El sábado 17 de diciembre tuvimos la Fiesta de Navidad en la cual hubo una serie de cosas para recordar que es la Navidad...
Les dejo una Obra hecha por chicos y jóvenes de nuestra comunidad.
Les dejo una Obra hecha por chicos y jóvenes de nuestra comunidad.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Devocional del Grupo de Mujeres

DESDE OTRO ÁNGULO
Con la
llegada de la Navidad
recordamos la venida al mundo del Niño. Hacemos memoria de su concepción
virginal y de su nacimiento pobre, siendo el Rey de todos los reyes de la
tierra.
Hoy les
propongo otra mirada a la
Navidad , desde otro ángulo. Como mujeres, mirarla desde la
mujer. Mirarla desde María.
María era
una joven virgen que aceptó el juicio de José por cargar un hijo de soltera, porque entendió que su tarea
lo justificaba. Dios compensó este dolor hablándole a José para que la
comprendiera. (Mateo 1:18-21).
María
estaba en estado de embarazo casi a término cuando emprendió el viaje a Belén
para empadronarse con José. (Lucas 2:1-5).
Ella no
viajó en auto con aire acondicionado. No viajó en un micro con asiento
reclinable. No tomó un avión. Seguramente lo hizo montada en un burro o una
mula. Los caminos no eran asfaltados. Ni siquiera mejorados. El tránsito era
lento y la disponibilidad de agua y alimentos no estaba a la vuelta de la
esquina.
Imagino a
María con dolor de espalda y de cintura, típicos el embarazo.
Imagino a
María con los pies hinchados por la retención de líquido producto de la
posición incómoda.
Imagino a
María con las molestias comunes, pero no por ello menos mortificantes, de los
embarazos muy avanzados.
Imagino a
María llegando a Belén y sintiendo el comienzo de las contracciones de parto.
Sólo dos versículos leemos en Lucas sobre este acontecimiento: el seis y el
siete del capítulo dos, a modo de resumen para el acto sublime de dar tanta
Vida. Sin embargo… ¡Quién sabe cuánto tiempo le llevó ese parto!
Y como
broche de oro para el viaje, ¡tuvo al Hijo tendida sobre la paja de un pesebre!
Otra vez imagino el olor de los animales impregnando el lugar. No hubo una cama
para hacer un poco más amable el tradicional: “Con dolor darás a luz los
hijos”, de Génesis
3:16.
¿Quién
habrá recibido al Niño? ¿Acaso José? ¿Habrá habido alguien más que enjugara el
sudor de la frente de María entre pujo y pujo? ¿Alguien le habrá acercado una
palabra de aliento y de fuerza? ¿Quién habrá cortado el cordón umbilical?
Ella
respetó a Jesús, lo aceptó como era. Si leemos Lucas 2:48, incluso en el
reclamo, la pregunta que le hace es: “Hijo, ¿por qué nos has hecho así?”.
(Le propone un cambio de actitud o de conducta, no un cambio de personalidad,
en cuyo caso la pregunta hubiera sido: "Hijo, ¿por qué eres así?")
En vida nos
legó su ejemplo. Ahora, junto con todos los que ya partieron espera que Jesús
regrese para juzgarnos.
Como mujeres,
compartimos con ella la generosidad del cuerpo femenino en cobijar, alimentar,
sostener al ser humano en su desarrollo intrauterino.
¡Seamos
mujeres dadoras, como lo fue María! Seamos mujeres sujetas a la voluntad de
Dios, diciendo como una vez ella dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo
conforme a tu palabra”.
domingo, 11 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
Devocional del Grupo de Oración e Intercesión

HAGAMOS UN ÁRBOL DE
NAVIDAD
Dios es
bueno. A medida que vamos concluyendo las actividades anuales, vamos haciendo
un balance de lo vivido en el 2011. ¿Se fijaron cuántas veces escuchamos en
estos días la expresión “Dios es bueno”?
En un
shopping vi un adorno navideño que representa un árbol pero lo formaron
haciendo una gran pirámide de esferas doradas. Hagamos, ahora, solo de forma
imaginaria, un árbol como ése, pero al colocar cada bolita dorada y brillante
estaremos testimoniando que Dios respondió una oración especial que le hicimos
este año.
Naturalmente,
las esferas más grandes (las oraciones más atrevidas) van en la base. Esta
esfera tan grande me recuerda a la curación de Sofía. Esta otra es el regreso
de un hijo. Pongamos otra más, porque después de tanta resistencia de mi alma,
fui capaz de perdonar.
Y ahora
sigamos con las medianas. Una por el trabajo conseguido, otra por el éxito en
los exámenes, otra por la compañía del Señor en el viaje. Por lo que estamos
aprendiendo juntos, por lo lindo que es cantar a Dios, por cómo progresan los
jóvenes.
Pero… ¿Qué
haremos con las respuestas negativas? … A veces, con el tiempo, nos damos
cuenta de que fue mejor así, porque los NO de Dios son para nuestro bien.
Entonces coloquémoslos en el árbol. ¿Y… las respuestas que aún estamos
esperando? Dice la Biblia
que las promesas de Dios son seguras, así que agreguemos esas esferas también.
Hemos
armado un árbol dorado y brillante. ¿Dónde podríamos colocarlo? Servirá para
recordar la fidelidad de Dios, como el Salmo 103. Servirá para recordar el
poder gigantesco de Dios, como vemos en Jeremías 20.11. Servirá para que cuando
oremos, no estemos inciertos, dudosos, no estemos apoyándonos en cálculos
humanos. Servirá para que nuestra fe esté fundada en el poder de Dios (1
Corintios 2.5) El lugar más apropiado para este árbol es el centro de tu vida,
de mi vida.
lunes, 5 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
Devocional del Grupo de Hombres

¡HOMBRES
GRANDES… PENSANDO EN NAVIDAD?
Muchos de nosotros, de niños, escribimos cartas a Papá Noel y nos
entusiasmamos muchísimo con la
Navidad porque nuestros padres y mejor aún nuestros abuelos
se complacían en ponernos regalos en el arbolito y en vestir, para nosotros, el
caluroso traje rojo con barba de algodón.
De jóvenes, les dimos buen trabajo a nuestros maestros de Escuela
Dominical porque ya nos daba vergüenza participar en las obritas teatrales. Y
cuando nacieron nuestros hijos, pensamos que, mejor se ocupen de esto las
mujeres.
Ya somos hombres grandes y nadie nos va a enganchar con la fiesta de
Navidad. ¡Nunca!... Excepto que nuestro nietito nos pregunte:
Abuelo,
¿vendrá Papá Noel y me traerá el regalo que le pedí?
¡Ah! Por complacer a ese angelito seríamos capaces hasta de largarnos
por la chimenea. ¿No es verdad? Somos hombres grandes, curtidos, pero un niño
nos derrite el corazón, nos tuerce la mano, nos cambia cualquier respuesta
agria por una expresión de bondad.
¡Y el niño sale ganando! Pero nosotros también. Ya sabemos que la Navidad es la entrega
amorosa de un Dios para sus criaturas. Y cuando nosotros nos conmovemos frente
a los niños, nos parecemos a Dios, en ese sentimiento de amor y en esa
recompensa de paz interior. ¿Vieron qué juntos suelen aparecer el amor y la
paz? No sólo en el famosos himno (Noche de paz, noche de amor). Miren quién
está con nosotros, según 2 Corintios 13.11. Con razón que Pablo aconseja así,
en 2 Timoteo 2.22. ¡Cuánta gente pide un poco de paz! Muchos no saben que se
consigue, cuando nos rendimos al amor.
Todavía falta para Navidad. Tengo tiempo de escribir mi carta:
Padre
del cielo, para esta Navidad
te
pido que me parezca más a vos,
y que este toque de amor y paz me dure todo el año.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


