lunes, 26 de marzo de 2012

Devocional

   La oración intercesora es de todos los días. También Pablo fue beneficiado por las oraciones de sus hermanos en una gran tribulación que padeció en Asia, aun con peligro de muerte. (2 Corintios 1:8-11). Por eso entendemos que la fuerza motora de la iglesia es la oración. Ella es la que produce crecimiento espiritual y numérico, los milagros y prodigios. El principal milagro es la oración que toda persona hace aceptando al Señor Jesucristo como su Salvador personal, obteniendo también la llenura del Espíritu Santo, quien nos ayuda en las luchas, pruebas y tribulaciones, para mantenernos firmes al Señor.
   Encontramos otro ejemplo de oración intercesora en 1 Samuel 12:33. Cuando el Profeta se retira de la vida pública, el pueblo pidió que orara por ellos y él contestó: "Lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros". El Señor, a través de su palabra, nos insta a interceder los unos por los otros. Cuando no lo hacemos, estamos cometiendo pecado al no orar por las necesidades del prójimo.
   Es muy saludable que en todas las Iglesias Cristianas se tengan reuniones de oración programadas durante cada mes. Yo, a través de cuarenta y cinco años de mi ministerio, he comprobado que son las menos concurridas por las congregaciones, de manera que no llenan la efectividad deseada, ya que, en dichas reuniones, oran solamente un mínimo porcentaje de la congregación. Para resolver esta falta de oración, hay una metodología sencilla, económica y eficaz. Se trata de que cada Pastor con su congregación se sume con un grupo de miembros a la Cadena de Oración Mundial que consiste en que todas las denominaciones Cristianas de todo lugar estén orando e intercediendo como mínimo quince minutos por día en cualquier lugar donde la persona se encuentre y en el horario de cero a veinticuatro horas (para no confundirse que ha cumplido con los quince minutos, puede ir marcando en un almanaque).
   El apóstol Pablo en 1 de Tesalonicenses 5:17 refiere lo siguiente: Orad sin cesar, y lo compara con la respiración humana, porque cuando una persona deja de respirar, está muerta físicamente de la misma manera que cuando no ora todos los días, está muerta espiritualmente.

Tabla de la Cadena de Oración Mundial:
*20 miembros orando 15 minutos, oran 5 horas por día
*40 miembros orando 15 minutos, oran 10 horas por día
*80 miembros orando 15 minutos, oran 20 horas por día
*160 miembros orando 15 minutos, oran 40 horas por día
Cada grupo puede contabilizar las horas de oración por día, por mes o por año

Autor:
Presbítero Emérito Carlos A. Bammatter
Iglesia Nazarena

lunes, 19 de marzo de 2012

viernes, 16 de marzo de 2012

Devocional del Grupo de Hombres

FUNCIONA BIEN

Del derecho y del revés. Del anverso y del reverso. Juego con estas frases acordándome de que el otro día saqué las dos hojas de la ventana del comedor y cuando volví a colocarlas casi me equivoco. Se montan de una sola manera, de lo contrario no corren o no traban.

En cambio la oración funciona bien tanto del derecho como del revés. La oración a Dios funciona en toda circunstancia. Recordemos a Jonás orando en el vientre de un gran pez. Estaba atrapado en el fondo del mar y no le quedaba ya ningún recurso de salvación. A veces, nos encontramos en problemas y no vemos ninguna salida, ningún recurso a la mano, pero podemos orar, y la oración, según mi experiencia, funciona.

Ahora recordemos a Jesús próximo a morir. ¡Cómo se angustiaba por ese conocimiento anticipado de la cruz  y por esa conciencia tan clara de lo que implicaba cargar con el pecado de la humanidad! Pero Jesús es Dios y él tenía muchos recursos al alcance de su mano. Podía llamar en su auxilio a legiones de ángeles, podía confundir el pensamiento de esos hombres que lo amenazaban, podía alargar o acortar los días, producir un terremoto y mil cosas más. Pero no usó ninguno de sus increíbles recursos. No hizo nada más que orar. “Padre, pase de mí esta copa, pero hágase tu voluntad”.

A veces nos alentamos y hasta nos enorgullecemos de disponer de recursos importantes para defender nuestra vida. Pero tal vez (se necesita buen discernimiento en estos casos) no deberíamos usarlos. Supongamos que me acusan injustamente. Yo tengo las pruebas para demostrar mi inocencia pero, tal vez, no debería usarlas, sólo debería orar. Supongamos que tengo un buen auto, una máquina veloz para alcanzar a esa persona que se ha fugado después de estafarme. Pero, tal vez, no debería usar el auto, porque incluso podría sufrir un accidente manejando en estado de ira. Dice la Biblia que “la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. Nuestras manos no son tan hábiles, nuestra lengua no es tan oportuna, pero la oración siempre funciona bien. Dios no falla y los que lo buscan y confían en Él recibirán una bendición más grande que lo que alcanza nuestro cálculo o nuestro deseo.

domingo, 11 de marzo de 2012

viernes, 9 de marzo de 2012

Devocional de la Escuela Dominical


¡MIRAD CUAN BUENO Y CUAN DELICIOS ES HABITAR LOS HERMANOS JUNTOS EN ARMONÍA!
Salmos 133: 1 al 3

¡VUELVEN LAS CLASES!

   Regresan todos los niños y niñas con sus sonrisas, juegos e inquietudes. Los adolescentes, jóvenes y adultos con sus aportes en los cultos y la misma participación responsable en sus grupos.
   Agradezco a Dios esta nueva etapa que comenzamos, en la que se reanudan las distintas actividades de nuestra iglesia.
   Cada una de ellas distinta, pero enriquecedora y anhelada.
   Es hermoso y nos imparte, alegría, gozo y calidez, renovando nuestro entusiasmo de servir al Señor Jesucristo.
   Siempre unidos y hermanados, aprendiendo más de Él y de su amor, en un continuo crecimiento espiritual.
   Mi corazón atesora fervorosamente este privilegio que Dios nos da, reencontrarnos, servirle y adorarle cada día más.

domingo, 4 de marzo de 2012

viernes, 2 de marzo de 2012

Devocional de la Escuela Dominical


“Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6) 

   ¿Qué significa la palabra “Instruir”?: Comunicar conocimientos, habilidades, ideas, experiencias a una persona que no las tiene, con la intención de que las aprenda. 
   Si pensamos en desde qué momento hemos empezado a recibir todas estas cosas, nos daremos cuenta que desde bebés, ya que hemos sido instruidos de distintas maneras y estímulos. 
   Pero en ese camino de recibir, hemos podido adquirir cosas positivas o negativas. 
   Los niños o niñas son como una esponja. Ahora podríamos decir también como un paño absorbente, ya que para ellos todo es normal o natural lo malo o lo bueno, depende de los mayores en ver qué cosas son las que les enseñamos y, de esa forma, tratar de guiarlos a lo bueno. 
   Hoy en día, es tanta la tecnología que nos rodea y que está al alcance de ellos también, que es muy importante ver de qué manera la misma podría ser de utilidad para sus vidas, lo cual redundará en su propio beneficio desde el mismo momento en que empiezan a ponerla en práctica en y por medio de sus vidas. 
   Así como desde pequeños nos enseñaron a hablar, a sonreír, a pedir, a confiar, a caminar, a estudiar, a compartir, a escribir, a ordenar y tantas cosas más, qué bueno sería que todas estas enseñanzas, y otras más, podamos relacionarlas con nuestra vida y la de ellos, y con las cosas que Dios quiere que podamos vivir y disfrutar junto a Él. 
   Si cada día que pasa habláramos más de las cosas que Él desea para nosotros, si aprendiéramos a sonreír más en lugar de tanto discutir o estar mal, si aprendiéramos verdaderamente a pedir a Dios con la capacidad de llegar a aceptar como respuesta hasta aquello que no nos guste, nuestras vidas tendrían otro sentido. 
   Vivimos desconfiando de todo y de todos, y eso muchas veces nos lleva, hasta sin darnos cuenta, a no confiar en aquel que es el dador de todo lo que somos y se lo llegamos a trasladar a nuestros niños e hijos. 
   Qué lindo cuando vemos a un bebé empezar a caminar luego de las enseñanzas, y el empeño que se puso para que lo pudiera lograr. Dios quiere que por medio de sus enseñanzas nosotros también nos larguemos cada día, sin rodeos, a caminar más y más con Él, y que eso también se lo enseñemos a los niños. 
   Intentemos formar hogares donde la presencia del Dios de la vida, del amor, y no el que nos castiga, sea el que se palpe y manifieste. Al igual que en la vida de la Iglesia, ya que la misma es un gran hogar. 
   Las esponjas o los paños absorbentes cumplen su función, absorben lo limpio y lo sucio. ¡Cuánto nos cuesta sacarle lo que lo engrasó o contaminó! 
   A nuestros niños y a cada ser humano le cuesta muchísimo también desprenderse de algo malo una vez que lo ha absorbido. 
   Como dice su palabra si buscamos y nos instruimos de Dios desde niños, llegaremos a viejo tomados de Él.